viernes, julio 13, 2007

Los diez espárragos de Moratín


La ciencia del blasón. Así llama Moratín a la extravagancia de la nobleza, vista en la Inglaterra de sus Apuntaciones... , testimonio de su viaje de septiembre de 1792 a agosto de 1793. Estoy volviendo a mi literatura del siglo XVIII y ha vuelto a mis manos esta alegría de edición de los cuadernos de viaje de Leandro Fernández de Moratín que publicó Ediciones Península en 2003 con un epílogo del poeta Eduardo Jordá.
Un epílogo titulado “Los diez espárragos de Moratín” en el que puede leerse una declaración: “Sé que soy parcial con Moratín: desde aquel día en que empezó a nevar sobre París, ha sido uno de mis escritores favoritos.” Yo también soy parcial, y siempre que leo cosas así, que comparto, me alegro mucho por dedicarme a leer de otra forma la literatura del Setecientos.
Y tan parcial... Acababa yo de mudarme a esta casa en la que vivo cuando el mismísimo Eduardo Jordá , acompañado de Julián Rodríguez, la visitaba por ver si yo tenía algunos libros sobre Moratín hijo. Eduardo tenía que enviar con urgencia un texto como epílogo para una edición de las Apuntaciones sueltas de Inglaterra que iba a publicar Península. No me costó mucho encontrar la caja donde estaban el grueso tomo del Epistolario, el Diario —qué impagable tarea la de René Andioc—, La comedia nueva, todos de Castalia, los Sonetos escogidos, la edición de Belén Tejerina del Viage a Italia... Se sirvió y cumplió con su encomienda. Y recordó Jordá aquel episodio en que Moratín se encontró en una diligencia italiana con un boticario parlanchín que le contaba su vida mientras nuestro escritor se comía diez espárragos.

2 comentarios:

Jesús C. Osuna dijo...

Enhorabuena por su blog, que sigo en ocasiones desde Estados Unidos, pues un amigo hispanista me habló de él. Me ha alegrado coincidir ahora en España con esta entrada suya, ya que he leído mucho últimamente a Eduardo Jordá y a Julián Rodríguez, ambos a partir de sugerencias también amigas. Me alegra que en España existan conexiones buenas entre autores de interés y profesores como usted, que por lo que le he leído se toma muy en serio su trabajo, es fértil ese encuentro y ese interés en su tarea. Lo dicho: enhorabuena.

Miguel A. Lama dijo...

Gracias, sus palabras son muy agradables. Celebro que funcionen las recomendaciones entre lectores.
Un afectuoso saludo.